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Período escolar. Nuevos retos, nuevos desafíos.

Emanuel Rodríguez

En la antesala del inicio del nuevo periodo escolar, San Luis Potosí ya tuvo la visita del titular de la Secretaria de Educación Pública Aurelio Nuño Mayer para encabezar el evento de asignación de plazas para educación básica, algo que busca acabar con aquellos antiguos esquemas de corrupción y de influyentismo para la designación de los docentes.

El camino en la educación parece dar buenos pasos, aunque aún le quedan muchos “detalles” que bien podrían manchar el decoroso esfuerzo que se hace para limpiar los vicios que en el tema educativo aún se dan. Y es que para muchos padres de familia que tienen a sus hijos en escuelas públicas, no parece que la educación sea tan gratuita como reza uno de los principios de la constitución, pues aún existe cargas económicas que prácticamente se imponen, disfrazadas de un negocio para muchos docentes o directores de las escuelas.

Las cuotas de padres de familia por ejemplo, no siempre están consensuadas entre los papás, pues no deja de existir un cierto interés de quienes dirigen los centros escolares para obtener su parte de un jugoso dividendo que no siempre está destinado al fortalecimiento da la infraestructura de los planteles o para impulsar el proceso de formación de los estudiantes.

Así pues, encontramos que en varias escuelas del nivel básico los padres pagan entre 800 a mil pesos promedio, y si eso se le suma que son hasta 500 alumnos el monto es bastante interesante como para dejarlo ir, y más aún, al tratarse de un “acuerdo” en el que aparentemente no intervienen los maestros, en muchas ocasiones el dinero debe ser depositado a la cuenta de un particular que bien puede disponer discrecionalmente del recurso, pues no siempre se rinden cuentas de lo que se gasta.

A esto, súmele que algunos maestros muy voraces comprometen a los padres a pagar 300 pesos o más en promedio, para la adquisición de la guía escolar del educando, que curiosamente debe ser comprada en un establecimiento ex profeso elegido por el docente, para poder obtener su buena comisión; añádale unos mil pesos si se trata de un alumno de nuevo ingreso que debe portar su uniforme nuevo – que por cierto también debe comprar con un solo proveedor-, pagar las copias para el examen bimestral que se aplica durante el año escolar, 300 pesos más para disponer de papelería diversa y si se puede, los gastos para pintar el salón de clases.

De todo esto, no tienen control de las autoridades educativas que solo excusan una nula intervención, pues el argumento es que se trata de acuerdos que son tomados al interior de las escuelas que para el caso específico de las cuotas de padres de familia, no deberían ser condicionantes para la permitir la inscripción de los estudiantes.

Bien valdría la pena que así como se anuncian estos logros que no dejan de ser importantes, se comience a trabajar ya en la regulación de estos mecanismos que solo sirven para sangrar a las familias que no tienen otra alternativa que acudir al sistema educativo oficial, precisamente porque no se cuenta con los recursos económicos para solventar una escuela de paga.

Como en todo lugar existen docentes y funcionarios comprometidos a trabajar con profesionalismo en la formación de los niños y jóvenes, pero debe ponerse freno a aquellos que siguen manchando al sistema educativo, al margen de las reformas que buscan apuntalar este renglón tan importante en México y en San Luis Potosí.
Ojalá que pronto veamos un nuevos mecanismos de control y de supervisión para detectar aquellos oportunistas que ven en la educación un negocio lucrativo y que al mismo tiempo se les sancione de manera ejemplar.