Contornos

43

Cómo echar a perder una carrera política.

Reza el dicho “más sabe el diablo por viejo que por diablo” y esto, pasó por alto sobre algunas generaciones nuevas de políticos que bien podrían beneficiarse con los conocimientos de aquellos que traen consigo toda una carrera política que por años, para bien o para mal de la sociedad, los ha mantenido en el escenario de la función pública.

Sin embargo para algunos jóvenes políticos, basta con darles una pequeña dosis de poder para saber cómo son realmente y eso le ocurre a nuestros diputados como el caso de Enrique Flores Flores, tras su fallida estrategia de catapultar su popularidad para ganar adeptos que seguramente nunca llegarán.

Al legislador “le salió el tiro por la culata” al filtrar una grabación con uno de los alcaldes presuntamente extorsionado por diputados para limpiar su cuenta pública en contubernio con la Auditoría Superior del Estado (ASE) y la Comisión de Vigilancia del propio Congreso, sin embargo los antecedentes de Flores Flores, al enfrentar abiertamente al dirigente de su partido y a disputar a como dé lugar la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) y ahora este reciente escándalo, lo ponen en el abismo del final de su carrera política, a menos claro está que algún otro partido político lo arrope, bajo su propio riesgo, aunque no sería extraño que así sucediera.

Sin embargo, la mancha en el historial de éste y otros diputados que de paso salieron tiznados con el lodazal de corruptelas que ha sido denunciado, no se quitará tan fácilmente si es que buscaban escalar en la opulencia que otorgan los cargos públicos, pues en política, se tiene que ser muy inteligente, mesurado y tener sagacidad, para actuar conforme los tiempos políticos lo establecen.

La ambición por el poder y el dinero, ha sido nuevamente la constante para aumentar aún más la enorme desconfianza que las instituciones públicas tienen frente a la ciudadanía y la cátedra de cómo tirar por la borda una carrera política a causa de la ambición, le salió casi a la perfección a Enrique Flores y algunos de sus compañeros

que seguramente ya disputan el no honroso primer lugar como la peor legislatura que hemos tenido en San Luis Potosí.

En medio de este lodazal, quedará pendiente y en entredicho la legitimidad y la transparencia en la revisión de las cuentas públicas de todos los entes públicos sin excepción y de paso, el antecedente para que la ciudadanía, no olvide quienes son los partidos políticos y sus “honorables” integrantes que siguen ignorando a una sociedad cansada de tantas corruptelas.

Compartir
Artículo anteriorCon Sentido
Artículo siguienteDe Fondo