Paréntesis

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Xavier Nava, candil de la calle

Para el diputado federal del PRD Xavier Nava Palacios no debe ser muy cómodo aparecer y parecer como juez y salvador del cisma que se vive en el Congreso del Estado, y al mismo tiempo eludir o simular que justo en su casa, su señor padre enfrenta por lo menos 10 procesos instaurados por las autoridades fiscalizadoras de los recursos públicos cuando se desempeñó como Secretario de la SEDUVOP durante el gobierno de Fernando Toranzo.

Y no es invento, algunas personas cercanas al ex funcionario estatal, el propio Luis Nava Calvillo, llegó a revelar que la Auditoría Superior del Estado y la Contraloría lo traía bien cortito con procesos de responsabilidad que presuntamente le había endilgado y encarrilado el entonces Secretario General de Gobierno, Cándido Ochoa Rojas, actual diputado federal por el Partido Verde Ecologista de México PVEM, situación que incluso le habría impedido ser el titular de la Dirección de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de la capital.

¿Cuál podría ser el interés del joven diputado Xavier Nava, en pretender abanderar una inconformidad por los probables actos de corrupción en el Congreso del Estado? A simple vista su talento se ha puesto en evidencia al prestarse burdamente al juego de otros intereses locales que buscan el desprestigio y el linchamiento mediático de los presuntos responsables a los que sin medir consecuencias y alcances involucró el panista Enrique Flores.

¿Por qué su afán desmedido de apuntar sus baterías en contra de su compañero de partido, el diputado Guadalupe Torres Sánchez?

También a vuelo de pájaro, se infiere que Xavier Nava está siendo utilizado para golpear al gobierno de la capital. Piensa tal vez, que pegándole a Lupe Torres, de rebote le infringe un desgaste al Alcalde de la capital Ricardo Gallardo, a quien por cierto le debe el favor haber logrado la candidatura en 2015 para contender para la diputación federal por el PRD.

¿O será quizás, que Xavier Nava, ve en José Guadalupe Torres, a un potencial adversario interno para lograr la candidatura al Senado de la República o a una diputación local, incluyendo la presidencia municipal, que a final de cuentas es lo que persigue y tiene trazado como objetivo al auto nombrarse heredero del navismo?, puede ser, pero lo cierto es que el tierno diputado anda pisando terrenos muy escabrosos que podrían revertírsele con los expedientes que Cándido le armo a su señor padre.

Muchos observadores del sismo que estremece al Congreso se han preguntado: ¿Con qué calidad o autoridad moral, este legislador prestado o rentado al PRD puede juzgar o fincar responsabilidades a un grupo de diputados cuando el fantasma de la corrupción se apareció en su propia casa?

¿No sería mejor, que el Partido que lo postulo fije una postura contundente y se atreva ya a desconocerlo como miembro de su bancada en San Lázaro, puesto que ni perredista es? Eso lo tendrán que decidir los dirigentes del PRD, y pronto, si no quieren que se les convierta en una auténtica pesadilla. Hasta luego

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